Coloproctología

Fisura anal: por qué duele tanto y cómo se cura

— min de lectura • Guía para pacientes

Pocas molestias tan pequeñas condicionan tanto el día a día. Una fisura anal mide unos milímetros y provoca un dolor al ir al baño que puede durar horas. Es uno de los motivos de consulta más frecuentes en coloproctología, aunque casi nadie lo comente fuera de la consulta. Si lleva días o semanas así, lo primero que debe saber es que tiene explicación y que casi siempre se resuelve sin quirófano.

Resumen práctico

La fisura es una herida pequeña en el canal anal y un problema muy común. Duele tanto porque el dolor contrae el esfínter, el esfínter contraído reduce el riego y la herida no cicatriza. El tratamiento persigue romper ese círculo: deposiciones blandas, baños de asiento y, si hace falta, pomadas relajantes o toxina botulínica. La cirugía se reserva para las fisuras crónicas que no responden. El sangrado al ir al baño siempre merece una valoración.

Qué es exactamente una fisura anal

Una fisura anal es una herida pequeña y alargada en el canal anal, una de las zonas más sensibles del cuerpo. Suele aparecer cuando las deposiciones son duras o voluminosas, pero también después de una diarrea intensa, tras un parto o por otras causas menos habituales. Le puede pasar a cualquiera, a cualquier edad.

Lo que se nota suele parecerse mucho de unas personas a otras: un dolor intenso al ir al baño, que después sigue un rato como escozor o molestia sorda, y algo de sangre roja, casi siempre en el papel. Es normal acabar temiendo el momento de ir al baño e intentar retrasarlo. Es una reacción lógica, aunque, como verá enseguida, alimenta el círculo del que hablamos en el siguiente apartado.

Por qué duele tanto: el círculo vicioso del esfínter

Legumbres en bolsas de tela: la fibra diaria es la base del tratamiento de la fisura anal
Deposiciones blandas: la fibra es la base de todo el tratamiento.

Esta es la clave de todo lo que viene después. La herida duele, y el dolor hace que el esfínter anal interno, un músculo que no controlamos de forma voluntaria, se contraiga y aumente su tono. Ese músculo contraído comprime los pequeños vasos que llevan sangre a la zona, de modo que la herida recibe menos riego y cicatriza peor.

El círculo se retroalimenta, y por eso una herida mínima puede durar meses. Todo el tratamiento persigue lo mismo: ablandar las deposiciones y relajar el esfínter para que la fisura cierre por sí sola.

Fisura o hemorroides: cómo distinguirlas

Es la duda más habitual, y merece la pena aclararla, porque el tratamiento no es el mismo. A grandes rasgos:

  • La fisura duele mucho, sobre todo durante y después de ir al baño, y sangra poco.
  • Las hemorroides internas suelen sangrar más y doler menos; molestan, pesan o pican, y el dolor intenso aparece sobre todo cuando se trombosan.

Pueden coexistir, y ninguna de las dos se distingue con seguridad solo por los síntomas: una exploración breve en consulta suele aclararlo. Sobre la otra, puede leer nuestro artículo de hemorroides, grados y opciones de tratamiento.

Aguda o crónica, y por qué importa

La distinción marca el pronóstico y el plan:

  • La fisura aguda es reciente, de pocas semanas. La mayoría cura con las medidas sencillas que verá más abajo.
  • La fisura crónica lleva más tiempo, en general más de seis u ocho semanas. Sus bordes se engrosan y a veces aparece un pequeño repliegue de piel junto a ella. Aquí las medidas sencillas solas rara vez bastan.

Por eso la primera consulta ayuda tanto: cuanto antes se rompe el círculo, menos probable es llegar a esa fase.

Primer escalón: lo que más ayuda desde casa

Toallas blancas limpias y dobladas: los baños de asiento con agua tibia alivian el dolor de la fisura
Baños de asiento con agua tibia: alivian el dolor y relajan el esfínter.

Son medidas sencillas y las que más resultado dan. La idea: que las deposiciones sean blandas y pasen sin rozar la herida.

  • Fibra a diario, en la dieta y, si su médico lo indica, con suplementos: fruta, verdura, legumbres y cereales integrales.
  • Agua a lo largo del día. La fibra necesita líquido para hacer su trabajo.
  • Baños de asiento con agua tibia, unos minutos varias veces al día, sobre todo después de ir al baño. Alivian el dolor y ayudan a relajar el esfínter.
  • Ir al baño sin prisa y sin forzar. Ayuda acudir cuando aparecen las ganas y no alargar el rato sentado.
  • Actividad física suave y regular, que favorece el tránsito intestinal.

Si su médico lo indica, se añade un laxante suave o un formador de bolo unas semanas. Con esto cicatriza buena parte de las fisuras recientes.

Segundo escalón: pomadas y toxina botulínica

Cuando la fisura no cierra o ya es crónica, el siguiente paso busca directamente relajar el esfínter interno:

  • Pomadas relajantes, con nitroglicerina o con diltiazem, aplicadas durante varias semanas. Ayudan a que la zona reciba más sangre y cicatrice. Los nitratos pueden provocar dolor de cabeza, que es su efecto secundario más frecuente y suele ceder ajustando la pauta.
  • Toxina botulínica, inyectada en el esfínter para relajarlo de forma temporal mientras la herida cicatriza. Es un procedimiento de consulta o de quirófano ambulatorio, sin cortes.

Ambas evitan la cirugía en un buen número de pacientes, aunque una parte de las fisuras crónicas recae o no responde.

Cuándo se plantea la cirugía

Solo cuando la fisura es crónica y no ha respondido a un tratamiento médico completo. La técnica de referencia es la esfinterotomía lateral interna: se relaja una porción del esfínter interno con un corte pequeño y muy medido, hecho a un lado y sin tocar la fisura, para que el músculo deje de apretar y la herida pueda cerrarse. Se hace con la zona dormida, con anestesia local o sedación.

Es una intervención corta, habitualmente ambulatoria, con la que la mayoría de los pacientes nota mejoría del dolor muy pronto y presenta altas tasas de curación. Su complicación característica es la alteración de la continencia, sobre todo a gases, y por eso hoy se practica limitando la extensión del corte, lo que reduce ese riesgo. En quienes tienen el esfínter poco tenso o algún factor de riesgo para la continencia se emplean otras técnicas, como retirar la fisura y cubrir la zona con un colgajo de piel.

Su cirujano le explicará cuál encaja en su caso. Más detalle en fisuras anales y coloproctología.

Señales que merecen una consulta pronto

Lo habitual es que todo encaje con una fisura, pero hay situaciones en las que es mejor no dejar pasar el tiempo:

  • Sangrado al ir al baño, aunque sea escaso y aunque ya le hayan dicho que tiene una fisura. Es el síntoma que siempre merece una valoración, porque otras causas pueden dar lo mismo.
  • Dolor que no mejora en dos o tres semanas con las medidas anteriores.
  • Fiebre, supuración o un bulto doloroso, que apuntan a un absceso o a una fístula.
  • Fisuras en una localización poco habitual, varias a la vez o de aspecto distinto al corriente, porque conviene descartar otras causas, como una enfermedad inflamatoria intestinal.
  • Cambios en el ritmo intestinal, pérdida de peso o antecedentes familiares de cáncer de colon, que pueden aconsejar una colonoscopia.

Sobre el pudor de contarlo

Muchas personas con una fisura tardan semanas, y a veces meses, en pedir cita. Casi nunca es por descuido, sino por apuro. Mientras tanto el dolor sigue y la herida se cronifica, que es justo lo que complica el tratamiento.

En una consulta de coloproctología esta es la conversación de todos los días. La exploración es breve, se hace con intimidad y avisando de cada paso, y puede detenerse en cualquier momento si le resulta molesta. Si está más cómodo, puede venir acompañado o decir que prefiere que le atienda un profesional concreto. Nadie va a juzgar sus hábitos ni su higiene: se trata de una herida como otra cualquiera, en una zona que duele más que otras.

¿Lleva semanas con dolor al ir al baño?

En IMCAD Clinic tratamos esto a diario y con la máxima discreción. Le decimos qué tiene y qué escalón de tratamiento le corresponde, sin dar nada por hecho.

Solicitar una valoración o llámenos al +34 659 692 554

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en curarse una fisura anal?

Una fisura reciente suele cicatrizar en unas semanas cuando las deposiciones se mantienen blandas y se cuidan las medidas locales. Las crónicas requieren tratamiento específico y más tiempo. Los plazos varían de una persona a otra.

¿Cómo sé si es fisura o hemorroides?

La fisura duele mucho al ir al baño y sangra poco; las hemorroides sangran más y duelen menos. Aun así pueden coincidir, así que el diagnóstico se hace en consulta.

¿Se cura sin operación?

En la mayoría de los casos, sí: las medidas locales y, si hacen falta, las pomadas relajantes o la toxina botulínica resuelven gran parte de las fisuras. La cirugía se reserva para las crónicas que no responden.

¿La operación de fisura provoca incontinencia?

Es su complicación característica, casi siempre leve y referida al control de los gases. El riesgo se reduce limitando la extensión del corte y seleccionando bien a cada paciente. Su cirujano debe explicárselo antes de decidir.

¿Tienen que explorarme en la primera visita?

Lo habitual es una inspección cuidadosa de la zona, que dura poco y da mucha información. Si el dolor es intenso, se adapta o se pospone: nunca se fuerza. Basta con que lo diga.

¿Puede volver a salir después de curarse?

Puede volver, sobre todo si las deposiciones se endurecen otra vez. Mantener la fibra, el agua y una rutina de baño tranquila es la mejor prevención a largo plazo.

Aviso médico. Este contenido es informativo y no sustituye una consulta médica. Cada caso es distinto: consulte siempre con un especialista para evaluar su situación concreta antes de tomar cualquier decisión.